viernes, 17 de febrero de 2012

DIALOGOS AFABLES

Es un buen hombre, afable y buena persona, es un placer dialogar con
el, lo encuentro muchos días con su bastón  en ristre caminando por el
campo.

Ya no bebe, ni fuma, solo pasea con sus recuerdos, probablemente
añorando los buenos tiempos pasados que la vida le deparó, o tal vez
los malos.

Nunca le pregunté su edad,  Anselmo –que así le llaman- lleva mas
de diez años jubilado, su módica paga de jubilación no le permiten
excesos pero no tiene problemas económicos, la austeridad ha imperado
en su vida.

Me alegra encontrarlo cada mañana, disfruto durante unos minutos
con su relajado dialogo, con sus amenas palabras y sus vivencias.

También se refleja en su rostro la dureza de la vida en otro tiempo,  
Mas de 40 años en el duro trabajo de la construcción con el calor
en verano y los hielos en invierno, que dejaron mella en su expresión .

Hace unos días me relataba que su primer empleo con doce años,
se limitaba a subir a la primera planta de un edificio capazos de
cemento y otros materiales, terminando el día dolorido y con pocas
ganas de juerga.

Veinte pesetas diarias por nueve horas de trabajo de lunes a sábado
que entregaba semanalmente a su madre para la subsistencia de la
familia. Era el mayor de cuatro hermanos, su madre era viuda de
un minero, al que la silicosis venció con 48 años.

Me comentó en otra ocasión  que en su niñez apenas fue a la escuela,
toda su cultura la consiguió a base de sacrificio en la escuela nocturna  
para adultos.

Me sorprende  su rigor hablando de la política actual, está al día en
casi todos los asuntos,  pero sin definirse políticamente, procurando
eludir la etapa de la dictadura.

En una ocasión si me dijo que su niñez en la posguerra no fue fácil,
había otras costumbres y mucha pobreza, aunque su familia apenas
pasó  hambre, su abuelo tenía huerto, algunos animales y aves de corral,
que les permitieron sobrellevar  aquella etapa.  

8 comentarios:

Candela dijo...

Veo dos temas, ambos para meditar, las necesidades que nos creamos sin darnos cuenta y ese mirar hacia atras sin rencor de una generación cuya prioridad vital fué la subsistencia.

El mundo que conocimos no volverá, pero hemos de procurar adaptarnos a los cambios y que el mundo futuro sea mejor, no necesariamente más rico.

Helio, por favor, elimina las palabras de confirmación de los comentarios porque casi no se ven y blogger las ha duplicado. Es un obstáculo para los comentarios.

Gracias.

Helio dijo...

Estoy de acuerdo, todos deseamos un mundo mejor, mas rico ya se han encargado otros de que no lo sea.
Es cierto Candela, han duplicado en todos los blog la confirmación de los comentarios, ya la he anulado.
Un saludo.

Rafa Hernández dijo...

Helio preciosa historia y totalmente de acuerdo con lo que en ella cuentas. Ahora con los tiempos modernos y la maquinaría que hay, la cosa ha cambiado mucho, afortunadamente para bien, pero el campo y la construcción siempre ha sido de los oficios más duros y peores pagados Mi padre fue albañil toda la vida, y aunque llevaba ya muchos años trabajando por cuenta propia, también le tocó vivir aquellos duros años de la construcción, trabajando de sol a sol, incluso hasta los domingos hasta mediodía para cobrar siete u ocho pesetas, y si por ejemplo en una semana llovía dos días y no podían trabajar en la obra, no cobraban.

Un abrazo.

María dijo...

Siempre me ha gustado hablar con los ancianos, es tanta su experiencia y, por lo general, agradecen tanto un oyente que termina siendo una gozada hablar con ellos.

Recuerdo un abuelito con el que coincidía en un jardín cuando yo tenía unos 12 años y me enseñó a hacer sombras chinescas, el hombre no tenía nietos y a mí me encantaban sus historias.

Besos

Helio dijo...

La mayoría de los trabajadores en los años cuarenta y cincuenta pasaron muchas penalidades, es bueno escucharles para darnos cuenta de la evolución de nuestra sociedad.
Un abrazo Rafa.

C S Peinado dijo...

Una historia que se repite sin cesar por cualquier parte de nuestra vieja Piel de Toro. En cualquier parte de nuestro país podemos encontrar ess historias, llenas de vicisitudes y cuajadas de recuerdo y superación sobre la que se forjó la historia de nuestro país.

No deja de ser una constante curiosa que se encuentren todas esas historias y, sin embargo, no seamos capaces de retenerlas, atesorarlas y expandirlas para no volver a caer en los errores que desde siempre nos han ido corroyendo.

Un saludazo, Helio.

Helio dijo...

María a los mayores hay que escucharles sus recuerdos son la verdadera historia.
Besos.

Helio dijo...

Las nuevas tecnologías recogen ya muchas vivencias de nuestros antecesores, es importante escuchar a los mas mayores.
Saludos. C S.